sábado, 31 de julio de 2010

CUANDO LA REALIDAD PUEDE SUPERAR A LA FICCIÓN, ¿PARA QUÉ EXAGERAR?


Todos nos apegamos a programas de televisión que nos entretienen, con los que nos identificamos, con un contenido que consideramos interesante, en fin. Hace mucho que no sigo una serie en específico, pero mi novio se ha encarrilado, como diría él, con una serie colombiana que transmiten por Sony en Colombia (no sé si la pasen en México). Se llama "Los Caballeros las prefieren Brutas". Según un amigo de nosotros, residente en Cartagena, la serie en Colombia es todo un éxito, todo el mundo la ve. Nos la recomendó ampliamente, y ya que ésto de las telenovelas se les da bastante bien a los colombianos, esperaba finalmente, encontrar una serie a la cual seguir.


Por supuesto que el título llama bastante la atención. Sin verla, sabes que hace alusión a las solteras de nuestra generación. Sabes que tratará de una mujer muy lista que no consigue novio por lo mismo. Por alguna ilusa razón, crees que tratará a fondo una de las causas de ésta crónica soltería mundial.


Me pregunto si habrán habido más intentos por abordar un tema que nadie sabe, al parecer, desentrañar a fondo. Quizá, como generación, seamos demasiado nuevos para abordarlo acertivamente.


La trama central es de una chica, o chava, como quieran, guapa, buena onda, exitosa, al parecer, perfecta, que descubre que su novio (futuro marido) le pone el cuerno con una de sus propias amigas. En ningún momento, se muestra en la serie que ella sufra por el desengaño, o se replantee en su autoestima (que es lo que la mayoría de las mujeres haríamos), sino que sólo se lamenta por su recién adquirida condición de mujer soltera ¿? Decide buscar un flatmate, bajo la condición de que sea mujer, o en su defecto, si es hombre, que sea gay. Conoce entonces a un chavo, mujeriego a morir, que decide hacerse pasar por gay para poder vivir en el departamento, apremiado por su situación laboral. Muy pronto, ella empieza a sospechar que él no es gay, y termina por descubrirlo. Y empiezan una relación sentimental que termina abruptamente cuando ella se da cuenta de que no sólo no era gay, sino un mujeriego con todas las de la ley. Un típico hombre machín, con miedo irracional al compromiso, que se da cuenta de que ella es "especial".


¿Especial? Sólo porque es la protagonista de la serie, supongo. En mi opinión muy personal, encuentro a la trama un poco floja, si es que pretende emular a la realidad de una mujer soltera. Para empezar, ella trabaja en una revista de diseño interior, actividad que al parecer, no le cuesta absolutamente ningún esfuerzo y le reditúa un sueldo gerencial, puesto que ella vive en un departamento de lujo. En el trabajo se la vive tomando cafecitos con los amigos que le preguntan a cada rato por su vida sentimental. Eso en realidad, en una mujer soltera, está muy lejos de ser cierto. No he conocido a una sola mujer, por muy exitosa que sea, tomarse un trabajo tan relajadamente. El medio de subsistencia y la capacidad de retenerlo, es una constante preocupación en nosotras. Es tan importante a veces, que podemos desconectarnos de nuestras vidas sentimentales por el tiempo que dure nuestro trabajo en la oficina, y salir y volver a preocuparnos por el asunto. Pero el trabajo, es sagrado. Perder el trabajo, es una verdadera tragedia para cualquiera, y más en éstos tiempos.


La protagonista de la serie, está completa y absolutamente enfocada en salir con hombres, conocer hombres, y todo lo relacionado con hombres como si estuviera obsesionada con un mismo tema, puesto que no habla de otra cosa. ¿Alguien en la trama le hablará de su enfermiza obsesión, como se lo dijo a Ally McBeal su loca psicóloga cuando le recetó Valium? ¿o me encuentro de nuevo con una serie que alude a la soltería como una condición que tiene que ser remediada a como de lugar?


Y luego está él. Un fulano normal, sin ambición de llegar a nada en la vida, con un trabajo que, al igual que su co-protagonista, no le importa demasiado. Pero al menos, aquí sí lo resiente. El no tiene el "nivel" de vida que ella. En sus escapadas de mujer en mujer para evitar un compromiso más serio, es cuando se arrepiente por haber dejado que la relación con la protagonista, terminara.


Para darle un poco de sazón a la serie, están los papás preocupados por que su hija no se casa, la hermana que sí está casada pero está infelizmente aburrida en su matrimonio, la amiga promiscua, el amigo gay y el ex novio de cuya presencia, la protagonista parece no librarse.


Repito, no me identifico, no me llena. El futuro de mi relación con mi novio, por ejemplo, depende en gran parte de mi éxito profesional. Sin el último, no puedo ser un elemento funcional en mi relación. No puedo aportar, no me siento útil. Mi ánimo decae, en fin. La angustia de conseguir trabajo es algo que no sólo me consume a mí, nos consume a la mayoría de mis amigas, solteras o no. Pero supongo que éso es un tema muy aburrido para que se hiciera una serie sobre el tema, ¿será porque no puedo darme ni el lujo de imaginar qué sería de mi futuro laboral si me la pasara en cafecitos con los colegas hablando de nuestras vidas sentimentales?


Los miedos en una relación, hurgar en el pasado de tu pareja, la inseguridad, la incertidumbre, las limitaciones, también son algo del día a día, y a veces, puede hasta superar a la ficción.


Si de abordar la realidad del tema de la soltería a nivel mundial se tratara, podría hacerse una serie o un programa diferente, cero teatrismo. Hay distintos niveles de realidad abordable, por así decirlo. Están las mujeres que salen con hombres, pero no pueden encontrar al "bueno". Pero hay mujeres que ni siquiera salen con hombres, es decir, que no tienen citas. Hay mujeres que se casan, hay mujeres que sólo viven con sus parejas. Hay mujeres que tienen hijos, otras que no los tienen. No tiene que ser el mismo final telenovelesco de siempre, el trilladísimo "se casaron y vivieron felices para toda la vida". A éstas alturas, todas sabemos que el matrimonio no es sinónimo de felicidad. Cada quien puede tener su propio final feliz. Como la vida misma. No todas las solteras son infelices, y no todas las casadas son felices. Entonces, señores productores de series y/o programas de televisión, DEJEN de vendernos a todas las mujeres una felicidad genérica. Si quieren llegar a cerebros menos impresionables, empápense un poco de realidad. No todas las mujeres quieren los mismos happy endings. Seguro que en sus entornos, hay mujeres solteras, ¿no lo sabían? Es la condición más común en las generaciones de nuestros tiempos, y da mucho rating, claro, a quien lo sepa entender y transmitir.

lunes, 1 de marzo de 2010

EL DIFÍCIL TIEMPO DE AMAR

Bueno y henos aquí de nuevo. Cómo estás, bien gracias y tú, la básica cortesía que en realidad quisieras que pasara rápido para ir al grano. Y el grano es un conjunto de hilos enredados, sin pies ni cabeza, sin comienzo ni fin, que en vez de querer buscar un extremo para empezar a desenredarlo todo, dan ganas de dar la vuelta y salir corriendo.
Así es cada vez que hablo con mi hermana. Antes de venirme de viaje, estábamos muy conectadas. El tiempo pasó, la distancia... no lo sé. A veces me da la impresión de que estoy hablando con una desconocida.
Su queja no es por su trabajo. Le va bien. A su corta edad tiene un puesto de responsabilidad que ya hubieran querido muchos. Viaja mucho, por el país, y fuera de él. Vive experiencias interesantes, conoce lugares, y cada vez que lo hace, su vida se enriquece un poco más. Al menos, así lo veo.
Tiene su departamento sola, buena ropa, su coche, dinero, viaja a donde quiera cuando puede, es una mujer soltera de nuestra generación. Mujer con ambición, dura, buena en su trabajo, entregada... pero infeliz. Muy infeliz.
OK. No estuvo fácil. Su historial de hombres es más largo que el mío, y de todos no haces uno. Ella lo sabe, y le frustra. No es que no pueda atraer a los hombres. Lo hace, y demasiado bien. Es bonita, y lo sabe. Pero ya no lo disfruta.

En éstas últimas "ocasiones" de chateo, las conversaciones se han convertido en un rosario interminable de quejas contra sí misma, de blasfemias contra la fe en el amor, concluyendo con la sentencia segura de que ella nunca encontrará a nadie y jamás habrá de casarse.

Y tiene 29 años.

La cuestión es, y lo mencioné en el post anterior, tener una relación fue algo que me costó un mundo. El sacar ésta relación a flote fue toda una prueba de perseverancia, paciencia, tolerancia y comprensión. Y amor, obviamente. Muchas veces, me ví haciendo exactamente lo contrario de lo que siempre predicaba. Que el amor a una misma, que si una cabrona haría lo que yo estaba haciendo, se va todo al diablo. Sí, el tener una relación no es nada fácil y muchas veces, no es precisamente el paraíso de miel sobre hojuelas que pareciera que es. ¿Está todo el mundo listo para lo que viene? ¿Estás realmente dispuesta a ceder? ¿A tragarte muchas cosas? Porque te tengo noticias. Los hombres de hoy, o al menos eso pienso, tienen unos problemas existenciales, en lo que se refiere a las mujeres, que probablemente ninguna generación haya tenido antes. No saben qué papel jugar. Ya no son los machos dominantes que buscan a una mujercita ingenua que les consecuente todo, y no es porque no quieran, es simplemente porque ya no pueden costeárselo. Ya no saben si tener la iniciativa de buscar un encuentro, o de esperar a que las mujeres la tengan. No saben a qué atenerse cuando han encontrado a alguien. No saben cómo actuar. Sí, algunas mujeres les dan miedo. Mujeres como mi hermana.

No es la única que lo padece. Tengo muchas amigas en lo mismo. A veces me pregunto si no caeremos en la utopía de encontrar a un amor platónico, que sea exactamente lo que soñamos, y que no estemos dispuestas a conformarnos con nada menos que éso. Me pregunto si, cuando finalmente, le das una oportunidad al amor para que las cosas sucedan, te apartas de ése ideal. Si te desvías un poco o si renuncias por completo a él. Lo que influye en ésa decisión, el peso de la soledad. En muchas mujeres, el peso del tiempo. ¿Terminamos adaptándonos a lo que hay?

No mi hermana, ciertamente. No está dispuesta a ceder ni ápice en su sueño. Pienso que puede llegar a ser o su fortuna o su ruina. Si pudiera ser su fortuna, necesita de una fuerza de voluntad inquebrantable, algo que no ha mostrado recientemente... ¿cómo culparla, cuando las señales envían un mensaje, pero la realidad envía otro completamente opuesto? Y no creo que pueda resignarse a su ruina por lo que le resta de vida. Paciencia. Tiempo. Reflexión. Pensar en tí misma y en lo que haces, tu trabajo o tu superación, es lo mejor que tienes porque es lo único que queda. Tu. Y un enorme espacio vacío alrededor. Pero conforme pasa el tiempo, tú vas llenando ése espacio, y vuelves a sentirte plena. Hasta que pasa otra linda carita... y pierdes de nuevo el equilibrio. Pero si no te arriesgas, si no te equivocas de nuevo... ¿de qué vale la vida entonces?

Son tiempos difíciles para el amor. Ya no es tan fácil ceder cuando se está en un mismo plano de intereses. ¿Y el amor? ¿Y el orgullo? Los dos no tienen cabida al mismo tiempo si en realidad es amor lo que estás buscando. Prepárate para convencerte de que cada vez que perdones o que cedas, no es el orgullo el que duele... es el amor que sobrepasa un límite. - Lástima que el amor un diccionario no tenga donde hallar cuándo el orgullo es simplemente orgullo o cuándo es dignidad - Gustavo Adolfo Bécquer.